Domingo 23 de Agosto, 20:57 p.m.
Soy complicada, compleja, laberíntica y en ocasiones inaccesible. Soy problemática, conflictiva y con una disposición natural para ser absolutamente melodramática. Mis días son ensayos del fin del mundo y los protagonistas son, durante segundos, los seres más desgraciados del universo. Soy precoz, a mi corta edad conozco cosas que han logrado transportarme desde el éxtasis más absoluto, a la decadencia propia del bourdel más deprimente del barrio rojo. Me he sentido princesa y me he sentido puta. He castigado a personas que no lo merecían, les he fallado y no me he arrpentido por ello. Fría y distante con algunos, incapaz de alejarme de otros. Cinéfila de profesión y egocéntrica hasta la médula. Narcisimo agudo derivado de mi ligera intelectualidad y un pavor insoportable a la mediocridad. Todo lo anterior es insignificante, banal, horrorosamente trivial pero sin embargo, el conjunto de todo ello me impide pensar, me acongoja y provoca colapsos en mi materia gris. Tengo crisis existenciales casi diarias gracias a las cuales he perdido el miedo a la muerte. Me psicoanalizo, me autoanalizo hasta que todas las palabras y todas las reflexiones pierden el sentido. En poco más de una semana se celebra mi 17 cumpleaños y no me conozco, aunque tampoco sé si quiero hacerlo porque habiendo rasgado la punta del iceberg
las cosas no pintan bien.
Soy complicada, compleja, laberíntica y en ocasiones inaccesible. Soy problemática, conflictiva y con una disposición natural para ser absolutamente melodramática. Mis días son ensayos del fin del mundo y los protagonistas son, durante segundos, los seres más desgraciados del universo. Soy precoz, a mi corta edad conozco cosas que han logrado transportarme desde el éxtasis más absoluto, a la decadencia propia del bourdel más deprimente del barrio rojo. Me he sentido princesa y me he sentido puta. He castigado a personas que no lo merecían, les he fallado y no me he arrpentido por ello. Fría y distante con algunos, incapaz de alejarme de otros. Cinéfila de profesión y egocéntrica hasta la médula. Narcisimo agudo derivado de mi ligera intelectualidad y un pavor insoportable a la mediocridad. Todo lo anterior es insignificante, banal, horrorosamente trivial pero sin embargo, el conjunto de todo ello me impide pensar, me acongoja y provoca colapsos en mi materia gris. Tengo crisis existenciales casi diarias gracias a las cuales he perdido el miedo a la muerte. Me psicoanalizo, me autoanalizo hasta que todas las palabras y todas las reflexiones pierden el sentido. En poco más de una semana se celebra mi 17 cumpleaños y no me conozco, aunque tampoco sé si quiero hacerlo porque habiendo rasgado la punta del iceberg
las cosas no pintan bien.